viernes, 6 de septiembre de 2013

¿Un Príncipe azul? ¿O uno blanco para que no se destiña?

Pelusillas, yo quiero uno blanco que no se me destiña. Poder pintarlo de colores, o simplemente que él coja su color. De príncipe lo pasaría a chico, y de azul a normal, si! Un chico normal. Creo que eso es lo que necesito!
 
Todas aquellas de nosotras que vivimos una infancia de Disney, hemos soñado alguna vez con vivir una historia de amor igual y terminar comiendo perdices ya sea con los 7 enanitos, el pez de la sirenita o la taza de la bella y la bestia, indistintamente.
 
He de reconocer que de todas las princesas Disney mi favorita era Bella. La historia de la Bella y la Bestia es y siempre ha sido mi favorita. En cierto modo y en la vida real yo viví una historia así, simplemente que la Bestia nunca llegó a convertirse en Príncipe.
 
Dicen que es odioso las comparaciones igual que los prototipos y el hecho de llevar en la cabeza tu historia perfecta de cómo debe ser. Sería mejor pensar cómo nos gustaría que fuese y aunque nunca se llegara a cumplir al pie de la letra, sí quedarnos con los detalles más importantes de nuestra fábula.
 
Tengo 23 años y con mi edad, la mayoría de las chicas, tienen el prototipo de hombre echo en la cabeza y si no es cómo ellas han imaginado, pues el 99.99% no llega a buen puerto. Cualquier chica te diría, quiero un morenazo con ojos verdes o un rubio de ojos azules, indistintamente; que tenga coche, que sea guapo, que tenga dinero y un chulo. El hombre perfecto, según algunas.
 
Si le preguntáis a una servidora te diría. ¿Guapo o feo? La belleza de las personas es según con los ojos con los que se mire y aunque parece metafórico es la realidad, dos chicas tienen diferente opiniones del mismo chico.
 
Yo aunque no tengo prototipo de chico (aunque he de decir que me llaman mucho los chicos de piel morena) si me gustaría vivir una de esas historias que terminas contándosela a tus nietos en el porche de la casa del campo y diciendo... Cuando tu abuelo y yo éramos jóvenes... y que una de mis nietas me dijera: Mami encontraré yo uno de esos hombres y yo contestaría: Victoria hombres cómo tu abuelo ya no quedan!